¿Conseguirá Google+ saciar nuestro apetito?


Para encontrar a los amigos, para escribir mensajes de 140 caracteres, para profesionales, para parados, para los de venti-tantos, para los mayores de 40, para compartir fotos, para gatos, para perros, para mascotas, para músicos, para guapos (sí, sólo para guapos), para ligar, para deportistas, para agricultores (aprovechando el éxito de FarmVille), para temas políticos e incluso para comunidades de vecinos. Hay redes sociales para todo tipo de personas. Pero ¿hay personas para tanta red social?
Imaginemos que cada red social es la cocina de una casa y las posibilidades y contenidos que ofrece son migas de pan, con las que pretende alimentar al mayor número posible de usuarios-ratones. Por el suelo se esparcen migas de pan y restos de comida, esperando atraer a los hambrientos ratoncillos. Cada vez hay más cocinas y cada una de ellas ofrece alimentos para todos los gustos. Algunos ratones no se conforman con un tipo de miga y acuden a más de una cocina para probar otros sabores, mientras que otros se han acostumbrado a un pan, en una determinada cocina, y es el que comen todos los días.

Porque aunque una red social ofrezca unas migas de lo más suculentas, los ratones no tienen por qué ir a comerlas. Es lo que leí recientemente en un relato de Lydia Davis, y que he querido compartir aquí. El relato, titulado Los ratones, comienza así: “Los ratones viven en nuestras paredes pero no nos molestan la cocina. Estamos contentos pero no entendemos por qué no entran en la cocina, donde tenemos puestas trampas, mientras que sí entran en la cocina de nuestros vecinos. Aunque estamos contentos, también estamos preocupados porque los ratones se comportan como si nuestra cocina tuviera algo malo. Y lo más enigmático del asunto es que nuestra casa está mucho menos limpia que las casas de nuestros vecinos. Hay más restos de comida en nuestra cocina, más migas en las encimeras, más desperdicios de cebolla grasientos y metidos a patadas bajo los armarios. (…) Quizá se aventuren unos pasos, pero pronto la visión y los olores impresionantes los devuelven a sus agujeros, incómodos y avergonzados de no ser capaces de aprovechar la basura como debieran”.

He ahí la metáfora: se esparcen por Internet sabrosas migas de pan, restos de cebolla y otros comestibles. Cada red social abre las puertas de su cocina a los ratones, pero algunas permanecen vacías, o no reciben tantas visitas como podrían esperar. Y, por el contrario, otras redes sociales esparcen siempre las mismas migas de pan, a veces de peor calidad que las de sus vecinos, pero los ratones ya se han acostumbrado a comer ahí y saben cómo “aprovechar la basura” que tienen a su alcance.

Pero, más allá de la batalla de las cocinas, existe también una lucha por encontrar la red social que consiga “atraerlos a todos”: una cocina global, en la que tenemos cabida todos los ratones, independientemente de nuestros gustos alimenticios. El menú de Google+ es probablemente el más completo que se ha ofrecido hasta ahora, ya que completa la experiencia de entrar a formar parte de una comunidad social con el Universo Google (Gmail, Maps, +1, AdWords, Youtube, Android, Blogger, Analytics, etc). Por eso en su primer mes de vida ha atraído a unos 28 millones de usuarios. Pero una vez que hemos probado sus migas, el tráfico (en Estados Unidos) ha descendido en la última semana un 3%.

El éxito de Google+ me recuerda al experimento del perro de Pavlov: en los últimos meses, Google ha ido haciendo sonar la campanilla de la creación de una red social, para que, en el momento de su lanzamiento, nuestras glándulas salivales se activaran automáticamente y nuestros jugos gástricos estuvieran dispuestos a devorar la nueva plataforma. Y lo ha conseguido.

En marzo, corrió el rumor de que Google lanzaría una nueva red social, denominada, por entonces, Circles; cuando el rumor se hizo realidad, a finales de junio, el acceso estaba restringido por invitación. Así, mediante blogs, tweets y noticias en medios especializados, se están dando a conocer todas sus posibilidades. Entretanto, quienes no teníamos invitación seguíamos con los jugos gástricos revolucionados.

Sin querer hacer leña del árbol caído, también el lanzamiento de Buzz o Wave, los considerados como los grandes fracasos de Google, despertaron mucha expectación. En los dos primeros días de Buzz, por ejemplo, se publicaron 9 millones de mensajes y 200 comentarios por minuto. Y, como recuerda este artículo, también se fueron puliendo detalles sobre la marcha, como está ocurriendo con Plus.

Ahora, como ratones, estamos en el punto de valorar la calidad de las migas que nos ofrece Google+: toca decidir si visitamos la nueva cocina y nos quedamos en ella, dada la abundancia y variedad de comida que nos ofrece; si nos quedamos donde estamos porque, al fin y al cabo, ahí ya sabemos que nos gustan sus migas; o bien si añadimos una variedad más al menú diario de redes sociales.

Es ahora, un mes después, cuando podremos comprobar la efectividad del condicionamiento clásico: Google ha sabido hacernos salivar ante el lanzamiento de Plus, pero ¿saciará nuestro apetito?

No hay comentarios:

Publicar un comentario